Thomas Malthus (14-02-1766/23-12-1834)

Thomas Malthus fue un economista inglés, perteneciente a la corriente de pensamiento clásica, considerado el padre de la demografía. En 1785, entró en el St. John´s College de Cambridge, donde se interesó principalmente por la filosofía y las matemáticas. Fue elegido asociado, entró en la Iglesia y, durante unos años, estuvo de párroco rural. En junio de 1793, Malthus recibió una beca que le permitió permanecer en Cambridge hasta 1804, en que renuncia para casarse. Desde 1796, se las arreglaba para atender el curato de Albury, cerca de la nueva casa paterna, y Cambridge.
Entonces desarrolló su famoso Essay on the Principle of Population as it affects the Future Improvement of Society (Los Principios de la Población y sus Efectos Futuros sobre la Sociedad), publicado en 1789.

La primera edición, con sus amplias exposiciones y sus tendencias religiosas ocultas, atrajo una gran atención, aunque también mucha crítica adversa; por ello, Malthus decidió pasar los años siguientes viajando por el continente europeo, recogiendo datos a favor de su tesis. Sus investigaciones se incluyeron en la segunda edición revisada, que se publicó en 1803. En 1806, se le nombró profesor de Economía Política en el Haileybury College, una nueva escuela para la formación del personal de la Compañía de las Indias Occidentales; siguió allí hasta 1834.
Sus otras obras principales incluyen Naturaleza y Progreso de las Rentas (1815), La Ley del Pobre (1817), Principios de Política Económica (1820) y Definiciones de Política Económica (1827).

El Ensayo sobre la población proporcionó a Malthus un amplio reconocimiento; se hizo amigo íntimo de David Ricardo, con el que mantuvo una larga correspondencia; fue miembro fundador del Political Economy Club; testificó ante varios comités parlamentarios y fue elegido miembro de la Sociedad Real de Inglaterra. Es posible que nunca hubiera escrito el Ensayo sobre la Población , si su padre no hubiese sido un admirador del filósofo Condorcet, cuyas obras tradujo y propagó William Godwin. En 1793, Godwin publicó su Enquiry concerning the Principles of Political Justice, and its Influence on General Virtue and Happiness, que sostenía que el hombre podía lograr la perfección por medio de la razón y la comprensión.

Thomas Malthus sostenía que la pobreza de las masas era simplemente consecuencia del instinto de reproducción del hombre, y no dependía de los síntomas y condiciones sociales de la época. Para adornar su tesis, redactada en su primer libro, sobre el desarrollo de la población, la “ilustró” explicando que la producción de los alimentos crece en progresión aritmética (2, 4, 6, 8, 10, 12, etc.), en tanto la población lo hace geométricamente (2, 4, 8, 16, 32, 64, etc.. Es decir que, según esta visión, la explosión demográfica arrojaría a la humanidad al abismo del hambre.

De acuerdo con la apreciación maltusiana, las curvas de crecimiento de la población y la disponibilidad de alimentos se van separando. Mientras la curva geométrica de la población trepa velozmente en busca de la vertical, en el mejor de los casos, la curva de alimentos no pasa de ser una meseta levemente ondulada hacia arriba, incapaz de alcanzar la línea que dibuja velozmente la explosión demográfica: Malthus es fiel a una interpretación tramposamente pesimista, sobre el desencuentro entre los bienes disponibles para alimentar a los habitantes del planeta, y el crecimiento geométrico de las masas de población. Establece que el crecimiento exagerado de la población es la causa del atraso, y las cosas serían realmente distintas si la población no aumentara tan rápidamente.

Una frase que Malthus consideraba esencial en su teoría, es la siguiente: “el hombre, si no puede lograr que los padres o parientes a quienes corresponde lo mantengan, y si la sociedad no quiere su trabajo, no tiene derecho alguno ni a la menor ración de alimentos, no tiene por qué estar donde está, en ese espléndido banquete no le han puesto cubierto. La naturaleza le ordena que se vaya y no tardará en ejecutar su propia orden, si ese hombre no logra compasión de alguno de los invitados, si estos se levantan y le dejan sitio, acudirán enseguida otros intrusos pidiendo el mismo favor y se perturbará así el orden, la armonía de la fiesta y la abundancia que antes reinaba, se convertirá en escasez”.
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